Carta del Cielo
Esto me lo mandó una amiga el día que murió mi papá y, me encantaría compartirlo.
Para mi queridísima familia: Quisiera decirles algunas cosas, pero primero que todo, permítanme contarles que llegué bien.
Estoy escribiendo esto desde el cielo, aquí vivo con Dios encima. Aquí no hay más lágrimas de tristeza, aquí solamente hay amor.
Por favor, no estén infelices porque no me ven, recuerden que estoy con ustedes cada mañana, tarde y noche.
Ese día que tuve que dejarlos cuando mi vida en la tierra había terminado, Dios me recogió, me abrazó y me dijo “Te doy la Bienvenida”, es bueno tenerte aquí otra vez, fuiste extrañado mientras viviste en la tierra, tanto como para tu queridísima familia quienes estarán aquí mas adelante.
Te necesito muchísimo aquí, pues eres parte de mi plan “Hay tanto que hacer para ayudar a nuestro hombre mortal”, Dios me dio una lista de cosas que El desea que haga. Lo primero que quiere que haga de la lista es vigilarlos y cuidarlos. Cuando estén acostados en la noche, Dios y yo estaremos más cerca de ustedes a media noche.
Cuando ustedes piensen de mi vida en la tierra y en todos esos anos queridos, porque son humanos, se verán forzados a llorar, pero no tengan miedo de hacerlo, pues eso alivia el dolor.
Recuerden que no habría flores a menos que no haya algo de lluvia.
Me gustaría decirles todo lo que Dios ha planeado… pero ustedes no lo entenderían.
Pero una cosa si es cierta, aunque mi vida en la tierra haya terminado estoy mas cerca de ustedes ahora de lo que antes había estado.
Hay muchos caminos rocosos por delante de ustedes… y muchas cimas que escalar; pero juntos podemos hacerlo tomando un día a la vez.
Hay una filosofía, que debe ser la de ustedes también, mientras le den al mundo, el mundo les dará a ustedes.
Si pueden ayudar a alguien que sienta pena y dolor, después podrán decir en la noche… mi día no fue en vano.
Yo estoy satisfecho porque mi vida fue provechosa, sabiendo que mientras pasé por la vida logré mis sueños e hice sonreír a alguien.
Así que si se encuentran a alguien que esté triste y desanimado tiéndanle la mano para sacarlo de ese camino.
Cuando caminen en la calle y me tengan en su mente, yo estaré caminando detrás, solo a medio paso.
Y cuando sea la hora de ustedes de dejar el cuerpo para que sea libre, recuerden que no se están yendo… están viniendo aquí, hacia mi.
Autor: alguien caminando a medio paso atrás.

Mi papá nos dio un primer susto en Diciembre, pero ya habrá tiempo de echar ese cuento. El asunto es que, como tuvo que dejar de trabajar durante ese mes, compartió mucho más con nosotros. Para mi papá, regresar cada tarde a la casa, era una hazaña. Es lógico, ya que durante 45 años tuvo a mi mami esperándolo. Me atrevo a pensar, que ese era su momento más difícil del día… volver y no verla.
Después de algunos cuantos meses… bastantes. En fin, resueltos detalles técnicos y detalles personales, aquí estoy otra vez.

